Mucho se ha hablado sobre conocer la voluntad y el carácter de Cristo, Yeshua cuando estuvo físicamente en este mundo, fue el ejemplo, la imagen viva de Dios con nosotros, él quería imitar en todo al Padre, para que a través de Él, pudiéramos conocer el carácter, la voluntad y el deseo del Padre, y revelarnos así sus planes y propósitos para la humanidad.

Dios envió a su hijo, a reflejar su carácter, en oración le pedía al  Padre el poder conocerlo más íntimamente y de inmediato el Espíritu me llevo a  Juan 14: Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Yeshua le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

Entonces, si queremos conocer al Padre, tenemos que ver el carácter de Cristo, porque él es su viva imagen, Muchos solo hablan de la parte  del amor de Cristo, y la frase más utilizada por muchos religiosos es “Cristo te ama” y aunque es cierto, desconocen voluntariamente las demás facetas del carácter de Cristo, el cual aunque su principal característica era el amor, también debemos mostrarlo totalmente, el sabia cuando debía hablar, cuando debía callar, cuando debía ser enfático, cuando debía alzar la voz y cuando ser tierno, amoroso y compasivo, incluso cuando debía enojarse, para dejar un precedente claro, ese mismo carácter es el que él quiere enseñarnos a tener el día de hoy

El deseo de saber y llegar a ser como Cristo, que expresa San Pablo en sus escritos, motivo mi vida a imitarle, y este trabajo es el resultado de esa inquietud. “Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Yeshua, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos. No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Yeshua me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Yeshua”. Fil. 3:7­14 BAD Muchos han escrito acerca de Yeshua desde muchas perspectivas, especialmente de lo externo. Mucha literatura extra bíblica se difunde en todo el mundo hablando de Yeshua, algunos con base y otros solamente con suposiciones o forzando de alguna manera los escritos existentes. En nuestra perspectiva deseamos hablar desde el punto de vista bíblico. El área que se ha escogido es el interno, que se manifiesta a través de hábitos, los cuales son los pensamientos de la mente de Cristo. Todos estos pensamientos, constituyen sus hábitos, los cuales se ejecutan en su diario vivir, en su estilo de vida, y por ende su carácter. El deseo es de saber de alguna manera como era y es el carácter de Yeshua, como fue cuando estuvo en su breve visita en la tierra y convivio con sus semejantes, me motivo a realizar este breve documento. El anhelo de todo genuino hijo de Dios y seguidor de Yeshua es saber cómo fue Yeshua, alguien nos tiene que enseñar el camino. La manera en que podemos saber acerca del carácter de Cristo es a través de sus hábitos, de sus acciones diarias, lo cual es parte importante del carácter. ¿Qué había en su mente?, ¿Cuál era la fuente de sus pensamientos?, de ello dependió sus acciones o hábitos de cada día. La fuente más inmediata que poseemos son las sagradas escrituras, y esa será nuestra base por hoy. He escogido minuciosamente algunos de sus hábitos, los más sobresalientes en los evangelios, que son la fuente más disponible para este documento. Hay varios pasajes en las escrituras que hablan al respecto, por ejemplo el salmo número uno se habla del hombre perfecto, salmo que está dedicado especialmente a Yeshua. Años después San Pablo solicita que el cristiano adquiera la mente de Cristo. La mente de Cristo se resume en el fruto del Espíritu de Gálatas 5.

No quiero dejar de compartir con el lector, que a medida que escribía este documento, tuve varias visitas del mismo Señor Yeshua que llenaba mi vida de su poder y su amor. Hubo momentos muy intensos a tal forma que no dejaba de llorar por su gracia. Algo hermoso es oír que me decía cuanto me amaba y que había pagado un precio por mí en el Gólgota. Yeshua es real amado lector. Así que, no es de extrañar si a ti te suceda algo similar mientras leas este documento. Espero llenar algún vacío de los que inquieren de saber, ¿Quién fue Yeshua, o mejor como fue Yeshua? A medida que nos introduzcamos en el documento, veremos algunas pautas para saber más al respecto. Por el momento basta con mantener ese espíritu inquisidor acerca de ese misterio llamado Yeshua.

Yeshua siempre fue obediente al padre, he allí su secreto. Aprendió a ser obediente y ser sumiso sin importarle que él era el mismo Dios. Se sometió a las santas escrituras que hablaban de Él. San Pablo menciona la Kenosis de Cristo, el auto vaciamiento.

“Porque habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Yeshua en el suyo, el cual teniendo la naturaleza de Dios, no fue por usurpación, sino por esencia el ser igual a Dios; y no obstante se anonadó a sí mismo tomando la forma o naturaleza de siervo, hecho semejante a los demás hombres, y reducido a la condición de hombre. Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz; por lo cual también Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Yeshua se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno, y toda lengua confiese que el Señor Yeshua está en la gloria de Dios Padre.” Fil. 2:5-11 (Torres Amat)

En este pasaje de la escrituras vemos los elementos que conllevan la sumisión, primero, se anonado, o sea se vacío a si mismo al tomar la forma de un siervo, se hizo semejante a los hombres, se redujo hasta la humillación, y esa humillación le llevo a la obediencia de muerte, de tal manera que estuvo dispuesto a morir. El asunto es que Él ya había muerto a la desobediencia y a independencia, por lo que estaba listo para morir por la humanidad.

Amor para Dios, los suyos y la humanidad

Yeshua siempre amo a la humanidad. Primero amo a Dios su padre, luego a los suyos o sus discípulos que después fueron sus amigos y finalmente a toda la humanidad. Como se mencionó en el apartado anterior, El aprendió obediencia al anonadarse así mismo, de esa manera demostró el amor para su Padre Dios. Su obediencia refleja su gran amor a Dios, no había otra manera de demostrar ese amor que sentía por su Padre. Entonces queda por sentado de que sin obediencia no hay amor verdadero para Dios.

Dios padre también le amaba a Él, como resultado de esa experiencia divina Él pudo amar a los suyos. “Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre, para dar vida eterna a todos los que le diste. Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshua, a quien tú enviaste. Yo te he glorificado aquí en el mundo, pues he terminado la obra que tú me confiaste. Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo, A los que escogiste del mundo para dármelos, les he hecho saber quién eres. Eran tuyos, y tú me los diste, y han hecho caso de tu palabra. Ahora saben que todo lo que me diste viene de ti; pues les he dado el mensaje que me diste, y ellos lo han aceptado. Se han dado cuenta de que en verdad he venido de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío; y mi gloria se hace visible en ellos.” Sn.Jn.17:2-10

El amor de Cristo para son los suyos consistía en que conocieran al Padre. Consistía en que aprendieran a darle la gloria a Dios en todo lo que su vida era, el hombre fue hecho para darle la gloria únicamente a Dios en esta tierra. Por lo que vemos hasta este momento el amor de Dios es más que un sentimiento. Yeshua siempre oraba y pedía al Padre por ellos en sus oraciones, esa era una expresión de su amor. Finalmente su amor se manifestaba la gloria visible en sus seguidores, su presencia era tan real que la humanidad fácilmente los identificaba como sus seguidores.

Su amor por la humanidad quedo bien marcado por todos los siglos venideros en la cruz del calvario. No hubo otro lugar tan preciso que la cruz del calvario. La cruz vacía sigue predicando el amor de Dios por la humanidad. En el Gólgota nuestra eternidad fue cambiada, nuestro pasado fue declarado nulo y trasferido al reino de luz. Las cadenas del pecado, y el reino de oscuridad satánico fueron destrozados y aniquilado para declarar dicha ala humanidad por los siglos de los siglos. No hay razón para que la humanidad sufra espejismos de tristeza, Cristo ha cambiado nuestro destino, nuestro rumbo.

Por lo antes dicho, podemos amar a Dios obedeciéndole en sus demandas, a los nuestros cuidándoles y contribuyendo en su bienestar. A la humanidad haciéndoles el bien y procurar que conozcan al único Dios verdadero a Yeshua.

Oración

Yeshua nuca dejo de orar al Padre, su comunicación continua marco el paso de su vida en esta tierra. Nos preguntamos, ¿Por qué el siempre oraba?, oraba porque su humanidad se lo demandaba, y para dejarnos la consigna de que sin oración no se puede vivir la vida espiritual. Orar es platicar con el Eterno. La vida de los hombres y mujeres poderosas consistió en su entrega a la intimidad con su Dios. Yeshua no era la excepción. ¿Qué tanto platicaba Yeshua con su padre?, sin duda recibía las instrucciones diarias para poder servir a la humanidad. La vida sin oración es una vida improvisada.

En la intimidad, se refleja el amor de dos personas que se aman. Que anhelan platicar de una y varias cosas. Esa era la modalidad de la oración de Yeshua y su padre Dios. “Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. S. Mat. 6:6-15

El lugar para orar es la intimidad, o sea en lo secreto. Y la forma de hacerlo es la espontaneidad. La próxima vez que vayas a Él en oración cuida de tener un corazón que haya perdonado. ¿Por qué sus discípulos le solicitaron, señor enséñanos a orar? Sin duda vieron que cada vez que regresaba de su santuario de oración reflejaba un poder inexplicable. Ese debe ser nuestra petición a diario: “Señor, enséñanos a orar”.

Las personas que oran jamás se sentirán desdichadas ni solitarias. Puede que lleguen a carecer de cosas materiales pero nunca de la plenitud del Eterno. Podrán carecer de muchas cosas pero no de la relación con su creador, cómo dijo el san Francisco de Asís: “Que me falte todo pero menos tu”. Si oras, te podrá llegar a faltar todo pero menos Dios. Los que oran son bienaventurados, porque siempre verán el rostro de su Señor. Detente un momento, y haz una pequeña oración al Padre, dale gracia por lo que Él es en tu vida. Pídele que la oración sea un estilo de vida en ti, desde ahora en adelante. Allí radica el inicio de la verdadera felicidad.

Santidad

Su santidad reflejaba la santidad de su Padre Dios. Era un instrumento exclusivo de la verdad, y para hacer buenas obras en pro de los más necesitados. La santidad de Yeshua es ausencia total del pecado. Satanás no podía reclamar nada de Yeshua, nada de Él tenía en su vida.  Jn.14:30

Satanás nada podía reclamar, de igual manera si vivimos en la santidad de Yeshua, El nada podrá reclamar en nosotros. En el monte de la tentación lo venció para finalmente derrotarlo en la cruz del calvario. La santidad de Yeshua fue posible, porque Él le había entregado a Dios Padre todo su ser. Sus deseos, anhelos, pasiones, sus debilidades, y su voluntad.

He allí el secreto para vivir en la santidad de Yeshua, entregarle a Dios Padre nuestro libre albedrio, que consiste en deseos, voluntad, anhelos y debilidades, todo nuestro Ser. Lo contrario a esto es nuestro apego a cosas y personas, en si idolatría. Por eso no podemos ser felices en esta tierra. La santidad de Yeshua se resume, su apego incondicional a al Eterno Dios. Nuestra santidad hoy consiste en nuestro apego a Yeshua y divorciarnos de todo lo demás que quiera tomar el lugar de nuestro Señor, como San Pablo; digámosle que es basura ante el conocimiento glorioso de Yeshua. “Separados de mi nada podéis hacer”. S.Jn. 15:5

Mansedumbre y humildad

Su mansedumbre reflejaba la obediencia que le tenía al Padre Dios. Confiaba en El de todo su corazón.

“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas”. En la humidad de Yeshua encontraremos el descanso para nuestra alma. El hombre no puede tener ese descanso por causa del orgullo. La antítesis del orgullo humano es la humildad de Cristo. El hombre pagano tiene mucho en que poner su confianza terrenal, sus dioses son demasiado que como resultado les trae solamente infelicidad. Su orgullo no le permite que haya otra y la única opción que es la fe en Yeshua.

Cuando depositamos toda nuestra confianza en el Eterno, encontraremos en Él lo que tanto necesitamos, la paz real y verdadera para nuestra alma, “Sin mi nada podéis hacer” S.Jn.15 La verdadera humildad consiste en abandonarnos totalmente en los brazos del Señor Yeshua. Depositar en El, nuestros miedos, nuestro futuro, nuestros dolores, nuestras ansiedades, nuestras, nuestras debilidades, nuestras pasiones y nuestros deseos.

La humildad de Yeshua va dela mano con la mansedumbre. La mansedumbre consistía en su carácter tierno y dulce, y su humildad consistía en colocar toda su fe en el Eterno Padre Celestial. Algunos confunden la mansedumbre de Yeshua con lo frágil, si así fuera el caso, sería una fragilidad en no auto dependencia, sino en dependencia absoluta de Dios.

El nunca confió en depósitos bancarios, títulos académicos, ni en su status quo, sino El confió ciegamente en su Padre celestial. En estas pocas palabras se resume su mansedumbre y humildad: “Confianza absoluta en su Eterno Padre Dios”. El no conocía a nadie, ni nada en quien depositar su confianza, sino solo en su Dios.

Pobreza

Su `pobreza fue voluntaria, con ella enriqueció a los más necesitados y a los que en el confiaron de todo corazón. A Él no lo hicieron pobre, sino el decidió ser pobre. “Bienaventurado los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” S. Mt. 5:3… A esa clase de pobreza se refería, a la pobreza voluntaria, solo que con un objetivo claro, “para que en su pobrezafuésemos nosotros enriquecidos” Fil. 2.

El apóstol Pablo, los profetas y los demás apóstoles experimentaron esta pobreza. La cual consistía en estar libres de todo apego material, su única riqueza era el poder de Dios, las riquezas del reino de los cielos. Al experimentar esta pobreza somos libres de todo afán y destres cotidianos en esta vida. El Señor Yeshua instruyo a sus seguidores a estar libre de este flagelo, por más de tres veces en este capítulo 6 de mateo les dice: “No os angusties por vuestra vida” S. Mt. 6:26, 31, 34

A este flagelo hay que combatirlo con: “Mirad las aves..Considerad los lirios..Y así la hierba del campo ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? ”  Mt. 6:26, 28, 30. La pobreza en Yeshua es que El no creía en los métodos de los hombres, sino en los de Dios. No confiaba en el sistema del mundo pagano, sino miraba opciones, las únicas en la que creía, en las opciones de Dios. Cuando renunciamos a poner nuestros ojos en el sistema pagano, inicia nuestra pobreza divina, la pobreza de Cristo, con la cual vas a enriquecer a los que te rodean. Esta perspectiva, está muy lejos de la llamada teología de la prosperidad, de la cual el Señor Yeshua, San Pablo y sus seguidores no pueden ser personajes favoritos como paradigmas

La pobreza de Yeshua es que cada día comas del mana que desciende del cielo, dejar de ser todo para que Él sea El todo en ti. Renunciar a tu libre albedrio para que Dios tome tu vida totalmente sin condición alguna. Dejar de confiar en los hombres y confiar solamente en El de todo tu corazón, de toda tu mente y de todas tus fuerzas. Cuando tú decides tomar la pobreza de Cristo, es el momento que inicia tu riqueza espiritual, la única riqueza que tú necesitas. Dirás: “Lejos de ti no quiero nada“, y como San Francisco de Asís, “Que me falte todo, excepto tu, mi Señor”

Enseñanza

Su enseñanza estaba centrada en el amor a Dios y en la humanidad, ambos polos van de la mano, sin incoherencia alguna. Yeshua fue el maestro por excelencia, aparte de sus enseñanzas registradas en el sermón de la montaña, las parábolas dan las enseñanzas de su reino. La enseñanza de Yeshua se centraba en el verdadero y único amor, el amor divino, el amor ágape, el amor que ama y ama, y siempre ama. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” S. Jn.3:16

Yeshua unió a Dios padre y a la humanidad. El fue el ente de reconciliación para que la enemistad del hombre cesara y se convirtiera en hijos de Dios y por ende parte de su pueblo elegido. En su enseñanza no había espacio para la exclusión, sino solamente para incluir a todo hombre sin importar raza, color, sexo, ni rango social. Su enseñanza anunciaba una nueva era, la era de la paz. Esta era de paz iniciaba en el corazón del hombre como resultado de la reconciliación con su Padre Dios.

Su enseñanza apuntaba al establecimiento de su reino en los corazones de todos los hombres en el ahora. “El reino no vendrá con advertencia, no dirán allí o aquí, pues el reino entre vosotros esta“. Yeshua era el reino de Dios, todos los que tomaran de su espíritu entraban automáticamente a ser parte de su vasto reino.

Todos los que proclaman el derecho de ser su seguidor, debe identificarse en su léxico de hablar del amor de Dios para con los hombres y el establecimiento de su reino en los corazones de los hombres en el ahora. La consigna es: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Imaginémonos un reino donde la palabra de Dios es pura obediencia genuina. Ausencia cien por ciento de desobediencia y violencia, donde solo reinaría paz, felicidad y gozo.

Nuestro corazón, después del cielo es el lugar más bello e importante donde puede reinar este reino. Donde, Dios es el rey absoluto por excelencia. Por eso, “Cuida tu corazón, porque de el mana la vida eterna”. Hoy es buen día para hacer una corta oración y entregarle nuestro corazón para que El venga y establezca su reino.

Compasión y comprensión

Su compasión reflejaba el gran amor de Dios, un amor desinteresado anti mezquino, era puro y cristalino. “Él se acuerda de que somos polvo”, por eso no nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Sin duda que para tener comprensión es necesario la compasión. El siempre comprendió a los que se le acercaban, no importando su posición social, genero, tamaño o color, siempre había comprensión para todos.

Y esta compasión era el reflejo de su grande amor. Sin este elemento nuestra visión es una visión de miopía.

Los religiosos de su época no podían comprender el porqué de su actitud de compasión y comprensión por los pecadores. La mala interpretación de su estilo de vida les levo a pensar que el era un pecador igualado a los que le rodeaba. Un día les dijo: “No he venido a los sanos, sino a los enfermos”.

En las parábolas de las diez dracmas y en la del hijo del prodigo se refleja su consigna: “Hay fiesta en los cielos cuando un pecador se arrepiente”. El espíritu que invadió al profeta Jonás, aun se sentía en los corazones de los religiosos de aquella época, carentes de una mica de compasión y consideración. Ellos estaban ciegos de un celo religioso muy lejos del amor incomparable de Dios. Por ese celo, en la primera oportunidad que tuvieron, llevaron a Yeshua a la cruz del calvario.

Sin el amor de Dios, nos volvemos fácilmente en monstruos religiosos llenos de odio, aun en contra de nuestro mismo semejante. Buen momento para pedirle al Señor un corazón compasivo y lleno de comprensión para los nuestros y los de nuestro entorno. “Sin el amor de Dios nada soy” l Co. 13.

Justicia y equidad

Su justicia se basaba en la equidad, y su equidad se basaba en su justicia divina, contrario a la justicia de los religiosos y al sistema pagano de su época terrenal. En esta justicia y equidad obligatoriamente intervino su santa ley. Por ser el autor y consumador de eta ley, le dio en la interpretación correcta el espíritu necesario para la misma.

Yeshua fue la hermenéutica viva, por ser el autor de las escrituras. Solamente el autor sabe con precisión de que se trata su obra. El como el autor de la ley divina, sabía con exactitud a que se refería tal o cual trozo de su santa ley. Los religiosos y rabinos de su época tropezaron ante tal interpretación gloriosa de la escrituras. Aun la comunidad de su época se asombrara, “Les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los fariseos”: Aquella piedra desechada por los edificadores vino a ser la piedra principal del Angulo.

Una tradición cuenta que Yeshua no fue admitido como candidato a estudiar en la escuela de los rabinos por ser considerado como resultado del pecado, le llamaban “Hijo de pecado“, por lo que fue descartado del rabinato de aquellos días. Sin embargo, llegando la edad de ejercer su ministerio establecido por Dios padre, El destaco excelentemente más que sus contemporáneos, él tenía “La unción de Dios“. Que importante es hoy esa unción para ejercer justicia y equidad en todos los niveles de la vida. Esta unción, aunado a las santas escrituras hará de nuestra vida la diferencia en nuestra sociedad perdida por el pecado y la injustica.

Perdón

Su misión era no perder a nadie, el mejor lugar para perdonar Yeshua a la humanidad fue la cruz del calvario. El mejor momento para perdonar Yeshua a los pecadores de todo el mundo fue el sufrimiento en el Gólgota. El mejor paradigma a seguir y que identifica al genuino hijo de Dios. En la oración diaria de Yeshua estaba el perdón,”perdónalos porque no saben lo que hacen” Hoy nuestra oración diaria al Eterno Padre, debe ser la misma, “Perdona a los que no me aman, a los que me maldicen y desean el mal para mí, a los que me hacen mal; perdónalos hoy y, mañana”.

Los medios de comunicación de Guatemala en el año 2010 anunciaban una campaña de 1000 días de la organización www.perdón.com Quítate esa piedra sobre tu corazón, sácate esas espinas de tu corazón, quiebra esa cadena que atan tu corazón, es tiempo de perdonar y olvidar aquello que te hace sufrir” Para muchas personas se les hace muy difícil e imposible acatar esta campaña que hace más de mil años Yeshua lo solicito en la cruz del calvario y en el sermón del monte. “Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. S. Mat. 6:14-16.

La consigna es perdonar al estilo de Yeshua. “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” S. Mat. 6:12

Se cuenta de dos amigos que caminaban una jornada, había uno más violento que el otro. Cuando este lastimaba al otro, aquel anotaba esa acción sobre la arena; cuando le hacia una buena acción, lo anotaba sobre una piedra. Al terminar la jornada, el ofensor se dio cuenta la acción del otro; entonces le pregunto, el porqué de esa acción. Aquel le respondió: ¡cada vez que me ofendías, lo escribía en la arena, de esa manera el viento se lo llevaba y así olvidaba tus maltratos. Cuando me hacías un bien, lo anotaba sobre las piedras para qué no tan fácil se me olvidaran ¡”.

Compromiso

La vida de Yeshua era una vida de compromiso. Su compromiso se reduce en la palabra fidelidad. Su nombre apocalíptico es “Fiel y verdadero”. En el nunca encontraremos ninguna micra de infidelidad. Se mantuvo fiel al Padre hasta el último momento de su vida terrenal. Fiel hasta este momento para con la humanidad, “Si nosotros fuéramos infieles el permanece fiel”.

El compromiso con sus hijos es incondicional hasta el fin del mundo. Su compromiso se basa en su amor y en su santa palabra. No habiendo otro más grande que Dios se sometió a su santa palabra. En el salmo 103, vemos ese compromiso plasmado para con su obra perfecta, el hombre.

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias, el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia”.Sal.103:1-6

“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia. No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados, porque, como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen, porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo”. Sal. 103:8-14

El nunca nos desamparara, su compromiso es de fidelidad. Cuando piensa en nosotros lo hace positivamente. “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”–declara el SEÑOR– “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”. Jer.29:11 (LBLA)

Esperanza

El mensaje de Yeshua siempre tenía un contenido de esperanza, nunca decepcionó a sus oyentes. Su mensaje nunca fue fatalista sino lleno de esperanza. El trato con la humanidad fue un mensaje carismático, de su cuerpo salía virtud. Siempre había una respuesta para cada necesidad. Especialmente los desposeídos tuvieron el privilegio de allegarse a Él a pesar de los obstáculos que la burocracia quería imponer. El siempre miraba sobre sus hombros la necesidad de los otros y les brindaba su ayuda sin importar que pensaran los religiosos de su época.

Cuando la sociedad ante las necesidades humanas era negativa, o la ciencia en muchas ocasiones dijeron no se puede, Él siempre dijo si se puede, “Para Dios no hay nada imposible”·. Esa es la razón por la que se dijo de Él, “Yeshua la esperanza de gloria“. Eles la esperanza divina para la raza humana caída por el pecado.

Fe

¿Qué es fe? ¿Fe en quien debemos poner nuestra fe? La fe de Yeshua no es una fe divorciada. La fe de Yeshua es en Dios definitivamente. La fe es: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hb.11:1 Nunca dejo que nadie de los que le buscaban regresara sin confiar en su palabra, en cada acto y palabra dicha expresaba fe y la trasmitía a sus oyentes. Los milagros ocurrían porque previo a ello, el les trasmitía su fe, fe en Dios. La fe de Yeshua se refleja en creer y obedecer incondicional las palabras de su padre Dios.

Le era necesario a Yeshua tener fe en Dios Padre para poder cumplir su misión. “Es menester que el que se acerca a Dios crea que existe, y que es galardonador de los que le buscan” Hb.11:4. La fe en Dios se resume en creer, obedecer y practicar su palabra. Sin esa fe es imposible agradar a Dios. Yeshua se limitó a creer solamente en Dios, y nunca dudo en El. En su época hubo muchos escritos de iluminados, pero él nunca vacilo en usar sus escritos o ideas para adoctrinar a sus seguidores, Él siempre se ciñó a las santas escrituras reveladas por el Padre.

Yeshua nunca dudo ni una sola micra en su Dios. Su fe no tenía términos medios. El dejo bien claro, crees o tienes duda, pero nunca un sino o quizás. Dichosos son los que no necesitan ver para creer, S. Jn. 20:29

Sufrimiento

Desde su nacimiento hasta su vida de adulto, la vida del Señor Yeshua fue de sufrimiento. Contraria a la de algunos de sus pseudo seguidores de la actualidad que desean la comodidad antes que nada. Sin embargo, el verdadero seguidor del Maestro se caracterizara por soportar el sufrimiento por amor a Él. “Todos los días somos llevador como ovejas al matadero por tu causa“. Is. 53:7

Cada vez que experimentamos el sufrimiento por su causa nos identificamos con El. No hay otra manera para desarrollar el carácter de Cristo en nuestra vida. Cristo es nuestro vivo paradigma de sufrimiento. El sufrir pro Cristo es divino, pues el sufrió por amor a nuestro padre Dios.

Paz

La paz de Cristo se caracterizó por la no violencia. Yeshua fue un pacificador por excelencia. El enseño a su iglesia que una de sus características fuera su paz. La sociedad donde El camino era una de mucha violencia, pero su espiritualidad siempre reflejo esa paz que viene de Dios. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. S.Jn.14:27

La paz de Yeshua era el resultado de la óptima relación con su Dios. Libre del pecado por medio de Yeshua, ahora, podemos gozar de esa paz. El gozo de esa relación de paz con el Padre Dios, viene por vivir en el Espíritu y no en la mente pecadora. La paz de Cristo inicia en lo interno, y su expresión es hacia lo externo. Es una paz que tiene su fuente en lo intimidad de la relación con Dios. No depende de las circunstancias externas, sino de la intimidad y sensibilidad con Dios por medio de Yeshua. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he venido al mundo. Jn.16:33

Uno de los enemigos del hijo de Dios; es el mundo (Sistema satánico), ha sido vencido por Yeshua. Todo lo que el mundo nos ofrece atenta contra el amor de Dios. El claramente dijo: “Mi reino no es de este mundo, si fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.” S.Jn.18:36. Entonces, comprender y aceptar que ya este sistema demoniaco llamado mundo, fue vencido por Yeshua, eso traerá paz y gozo a nuestra alma.

Debemos aceptar y dejar muy claro esto, no somos de este mundo. San Pedro dice que somos peregrinos, y como tales, debemos así actuar como peregrinos. 1Ped. 2:11. Mientras no aceptemos esto y tomemos esa actitud, no habrá verdadera paz en nuestro corazón. La verdadera felicidad y paz se encuentra cuando estemos desapegados a este mundo. ¡No somos de este mundo ¡

Silencio o prudencia

Su silencio o prudencia se reduce en una sola palabra, Sabiduría. En los últimos capítulos de los evangelios se nota la actitud que asumió nuestro Señor ante sus detractores. Cuando otros hablaban El callaba. “Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca”. Is. 53:7

Te preguntaras, ¿Por qué nuestro Señor y maestro opto por el silencio? Fue por su sabiduría, con esa actitud te dijo a ti y a mí, hay momentos que mejor es callar que hablar, aunque se desea gritar: ” Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Dios mío, de día clamo y no respondes; y de noche, pero no hay para mí reposo”. Sal. 22:1,2. Con estas mismas palabras, recitadas en arameo, Yeshua expresó sus propios sentimientos en la crucifixión (Mt 27.46; Mc 15.34).

Vida dinámica

La vida de Yeshua era una motivación andando, una vida llena de la plenitud del Padre. Su lema era hacer el bien sin importar a quien. Lo único que pedía era tener fe en Dios. Su vida dinámica se resume en Is.61:1-5:

“El espíritu de Jehová el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de la venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los que están de luto; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé esplendor en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados “Árboles de justicia”, “Plantío de Jehová”, para gloria suya.[ (RV 95)

En este enunciado vemos la gama proféticas de la vida dinámica de nuestro Señor Yeshua. Hoy esa es nuestra principal meta, ¡ser como El.¡

Él era un predicador itinerante, su prédica era poderosa basada en las sanas escrituras llena del poder de Dios. Era la buena noticia para los pobres y los más desposeídos. Con esa palabra de esperanza sanaba las heridas de los corazones quebrados. Era un mensaje de libertad a los oprimidos dándoles libertad espiritual. Toda prisión era impotente ante su poder glorioso, el pecado ya no tenía el poder que reclamaba en el pasado.

Hay un nuevo año con Cristo, es el año de la Libertad. San pablo nos cuenta que Yeshua peleo la batalla feroz contra Satanás y sus demonios y los venció en el Gólgota, le arrebato todos los poderes y carismas. Después el repartió esos dones para capacitar a sus seguidores y que después de El ellos también tuvieran una vida dinámica en buenas obras. Ef.4:7,8 La actividad y el desarrollo del ministerio de Yeshua, se trasfirió ahora en la Iglesia. Sus genuinos seguidores llevan esa marca de su vida dinámica.

Exhortación y reprensión

Es acá donde muy pocos quieren incursionar, ya que es una imagen del carácter de Cristo que no muchos quieren mostrar pero que aparece repetidamente en muchos de los episodios contados por los evangelistas, es la confrontación que Yeshua hacia contra los religiosos, entre los más destacados los fariseos, escribas y publicanos    Mateo 23   13 Mas !!ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

14 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

15 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

16 !!Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.

17 !!Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?

18 También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.

19 !!Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;

21 y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;

22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.

23 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

24 !!Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

25 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

26 !!Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

27 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

29 !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

32 !!Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

33 !!Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

34 Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

 Esta es una recopilación del carácter de Cristo, espero en el Señor que sea de bendición para sus vidas y que desde hoy comencemos a adquirirlo en nuestro diario vivir.

Bendiciones en Cristo

Hermano Carlos